LA ROSA QUE SANÓ DESPUÉS DE LA MUERTE
En el Cementerio Municipal de San Cristóbal, una tumba destaca entre las demás: la de Rosa Ayala, una joven enfermera fallecida el 20 de abril de 1927. Su historia, envuelta en misterio y devoción, ha trascendido el tiempo.
Según la leyenda, la joven enferma murió tras pincharse con la espina de una rosa que le regaló un paciente agradecido. Desde entonces, su tumba adornada con una escultura que la muestra con su uniforme, una rosa y unas tijeras, se ha convertido en un lugar de peregrinación.
@irimayhernandez
