ARTE QUE ENCIENDE LAS CALLES DE SAN CRISTÓBAL

A veces, el semáforo en rojo no es una espera, sino una invitación. Nuestra ciudad es un escenario vibrante donde el talento sobra y la creatividad no tiene límites.

Un ejemplo es este joven que, en la intersección de Pirineos II con Quinimari, desafía la gravedad y el miedo con sus malabares de fuego.

Ver su destreza y valentía transforma un cruce común en un espectáculo lleno de vida, regalándonos a conductores y peatones unos segundos de asombro puro.

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